Un equipo chico, a propósito.

Alcorta Linares es un estudio jurídico boutique en Buenos Aires. Elegimos pocas materias y pocos asuntos a la vez para atender cada uno en persona, con criterio y sin intermediarios.

Dos personas conversan en un sillón de una oficina luminosa; una toma notas mientras la otra explica su situación.

Atención en persona, de la primera reunión al cierre.

  • Ciudad de Buenos Aires
  • Presencial o por videollamada
  • Castellano e inglés

Pocas materias, trabajadas a fondo.

Un estudio boutique no es chico por falta de escala: es una forma de trabajar. Preferimos conocer bien cuatro áreas antes que cubrir todas a medias, y que cada asunto tenga nombre y apellido.

Eso nos permite seguir cada caso de cerca, revisar personalmente los documentos y dar una opinión propia, aunque a veces no sea la que el cliente esperaba escuchar. Cuando un asunto excede nuestras áreas, lo decimos y ayudamos a encontrar quién puede atenderlo mejor.

Oficina luminosa con paredes de vidrio, plantas y un escritorio al fondo.

Cómo pensamos el trabajo

Cuatro principios que guían cada asunto, desde una consulta puntual hasta un acompañamiento de años.

  • Criterio antes que volumen

    Tomamos los asuntos que podemos atender bien. Si no es el caso, lo decimos al principio.

  • Claridad en cada paso

    Explicamos opciones, riesgos y costos en lenguaje simple, por escrito cuando hace falta.

  • El acuerdo, primero

    Buscamos resolver sin litigar siempre que sea posible. Cuando hay que ir a juicio, con una estrategia clara.

  • Confidencialidad y cuidado

    Muchos asuntos tocan la vida familiar o la empresa. Los tratamos con la reserva que merecen.

Un acompañamiento de ida y vuelta

Un buen resultado depende de los dos lados. Esto es lo que puede esperar de nosotros y lo que le vamos a pedir.

Una mano toma notas en un cuaderno junto a una computadora.

De nuestra parte

  • Un mismo interlocutor durante todo el asunto.
  • Un plan por escrito con etapas, alternativas y honorarios.
  • Avisos cuando algo cambia, sin que tenga que preguntar.
  • Una opinión franca, aunque no sea la más cómoda.

De la suya

  • Contarnos la historia completa, también lo incómodo.
  • Acercar los papeles que tenga, aunque estén incompletos.
  • Avisarnos si recibe una notificación: algunos plazos son cortos.
  • Preguntar todo lo que no quede claro.

El trabajo, de cerca

Detrás de cada consulta hay tiempo de lectura, preparación y conversación.

Una profesional escribe en un cuaderno frente a su computadora.
Preparar cada reunión
Manos que toman notas en un cuaderno sobre un escritorio oscuro.
Ordenar la información
Dos profesionales conversan en un escritorio de una oficina luminosa.
Conversar antes de opinar

Fotografías de referencia: muestran el tipo de trabajo, no a integrantes del estudio. En la web real se reemplazan por retratos del equipo con la misma luz.

Cómo comienza una consulta

Tres pasos, sin compromiso de contratar. En la primera conversación decidimos juntos si podemos ayudarlo.

  1. Ubique su situación

    El orientador le muestra qué área atiende su caso y qué conviene tener a mano.

    Ir al orientador
  2. Cuéntenos el caso

    Un formulario breve, con el área ya elegida. Alcanza con una descripción general.

    Ver el formulario
  3. Primera reunión

    Una conversación en el estudio o por videollamada para entender la situación, ver opciones y acordar cómo seguir.

En esta demostración, el formulario valida los datos pero no los envía ni los guarda, y nadie va a responder.

¿Por dónde empezar?

Si ya sabe qué necesita, escríbanos. Si no, el orientador lo ayuda a ubicar su caso en menos de un minuto.

Así llegaría su mensaje al estudio